Bienvenidos a mi Blog, y si al diablo no le gusta que se siente en una estaca.

16.3.15

Indecorosa divinidad.

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Soy debota de lo que la sociedad define como indecente, de lo indebido, de lo inmoral.

Hago lo que mi divinidad implora y acepto lo que mis sentidos dictan.

Soy la sabiduría del río, fluyo sin detenerme, sin pensar.

Disfruto actuar sin que me importe el juicio externo y las habladurías, ya que no pertenecen a mi realidad.

Manifiesto mis más eróticos y sensuales deseos en cualquier momento, ya que reconozco la naturaleza sexual en mis genes.

Soy el microcosmos, y me uno con cada partícula que atraigo.

Mi verdad está en las caderas anchas de esa chica que masturbé en el tocador.
En los labios gruesos del chico sueco que disfrute sin parar en aquel bar.
En los gemidos ahogados en mi garganta al momento del estrangulamiento.
En la oscuridad de la cabaña que sugiere a una orgia sin inhibiciones.
En mi cuerpo marcado por la sedienta perversión de una fantasía que se convierte en impronta.
En el elixir de vida derramado del falo de un Dios hacia mi boca.
En las sucias palabras de una oración sugestiva.
En el reflejo del espejo que presencía una de mis sublimes y deliciosas faenas.
En el sentido de unidad del calor de tres cuerpos desnudos moviéndose al compás de la danza más hermosa de todas: la de este momento, la de este ahora que nunca volverá a repetirse.

Cuando ejerzo esta verdad, la vida brota,  y abre mi percepción hasta el cosmos, hasta el comienzo,  hasta el desapego de la constante creación. Y todo brilla.